Cuando llegué me la encontré tumbada en la cama, tan tranquila y sin parar de sonreír. Me parecía increíble, ya que yo recuerdo mi parto como algo muy doloroso. En ese momento me di cuenta de la fuerza que tiene Samanta ¡es poderosa! Su sobrino e hijos correteaban y jugaban tan tranquilos mientras esperaban la llegada de su hermano. Greta se vistió para la ocasión y el resto de la familia preparó una rica cena mientras jugaban con los pequeños. Pasadas las horas, después de cenar, se inició el trabajo de parto duro, el que a mi entender duele de verdad. El ambiente era muy cálido, con el calor de una estufa de leña y con la luz de un par de velas: más acogedor imposible. Yo observaba a Samanta con gran admiración ¡con qué templanza lo llevaba! Rainbow, su marido, igual: a su lado, apoyándola, dándole masajes, bailando, amándose. Ella sola con la ayuda de Rainbow tuvo a su hijo Janus.

Después de mi propio parto ¡de las experiencias más increíbles de mi vida!

info
×
Using Format